La Wavendon Allmusic Plan (WAP), es una ONG fundada en 1969 por los prestigiosos músicos de jazz Sir John Dankworth y Dame Cleo Laine, con la visión de englobar  un espectro lo más diverso posible dentro del mundo de la música.

Todo comenzó transformando los establos de su propia finca, en un teatro, en el que presentaban conciertos y actividades culturales.  La primera actuación tendría lugar el 6 de febrero de 1970.  Así surgió el conocido The Stables, uno de los recintos más emblemáticos de Inglaterra.

El edificio fue renovado en el 2000, creando el actual Jim Marshall Auditorium, en homenaje al fundador de la compañía Marshall, que lleva fabricando equipos de sonido, en especial amplificadores, desde 1962. El auditorio tiene una  capacidad para más de 400 personas. A él  se  unen otros 120 del  Stage 2 (escenario 2), que se añadiría con una expansión del edificio unos años más tarde. Entre las dos salas, el teatro ofrece unos 350 conciertos y 250 actividades musicales al año.  

Entre los artistas que han pasado por este lugar tan entrañable se encuentran: Joan Armatrading, Nigel Kennedy, Paul Carrack, Marc Almong, ABC, Tony Hadley, Midge Ure, así como cómicos y actores de gran prestigio nacional.

Las sesiones educacionales cubren un gran abanico, desde cursos de diversos instrumentos, luces o sonido para principiantes;  hasta conciertos interactivos para colegios. Durante el verano, cuando bajan el cierre para eventos. Ofrecen campamentos para niños y adolescentes, donde aprenden interpretación, distintos aspectos de la música y producción de espectáculos.

Pero, sin duda alguna, el sello más característico y mejor valorado, del Stables, es su personal. Quitando a la dirección, el personal de oficinas y de taquilla, el resto son todos voluntarios. Amantes anónimos de la música, que dan su tiempo y sus ganas de disfrutar de la velada, para que otros también la puedan disfrutar. Desde la persona que te recibe en la puerta, pasando por los acomodadores, los que te sirven la bebida en el bar,  y hasta los que cuidan de los artistas en los vestuarios, todos, son voluntarios. Y todos, sin excepción, lucen una enorme sonrisa y están siempre dispuestos a tener una pequeña charla sobre su tema favorito, la música. Convirtiendo la visita en una experiencia inolvidable.

Este maravilloso recinto, que durante décadas, estuvo situado en el medio del campo, se ha visto rodeado en los últimos años, por la construcción masiva de viviendas. Y a punto estuvieron de tener que  cerrar, cuando el promotor de dichas urbanizaciones pidió a la junta local la desaparición del mismo, porque el ruido de la música podría molestar a los nuevos vecinos. El Stables, se encontró con el apoyo de cientos de ciudadanos y amigos del lugar, que llevaban toda una vida disfrutando de sus conciertos, y consiguió detener la orden de cierre.

Y ahí sigue en pie, sorteando la pandemia y los muchos meses de cierre forzoso, así como diversas restricciones COVID. Ofreciendo de nuevo, eso que mejor saben hacer. Conciertos y actividades culturales, siempre con la mejor bienvenida y la más brillante sonrisa.

https://stables.org/

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